Términos del servicio
Vigente desde el 26 de octubre de 2026.
Este es el contrato entre tú y nosotros: qué te damos, qué nos das, y qué pasa cuando algo sale mal. Está escrito para que se entienda sin ser abogado, y cada vez que aparece un término técnico lo explicamos ahí mismo. Al crear tu cuenta y usar ProfitFactory aceptas lo que dice esta página.
Quién presta el servicio
ProfitFactory es un servicio de EcomFactory LLC, con domicilio en 1325 Daffodil Ave Unit C, McAllen, TX 78501, Estados Unidos. Cuando en esta página leas «nosotros», es esa empresa; cuando leas «tú», es la persona o el negocio que abre la cuenta.
Para cualquier asunto relacionado con estos términos —una duda, contratar, cancelar, reclamar— escríbenos a saas@profitfactory.mx. Es la dirección para todo lo que tenga que ver con este contrato, y la leemos nosotros.
Qué es ProfitFactory, y qué no es
ProfitFactory es una herramienta de análisis para negocios que venden con pago contra entrega. Toma los pedidos que tú traes desde Dropi y desde Shopify, los cruza con lo que gastaste en publicidad en Meta y con los costos que tú capturas, y te enseña qué está dejando dinero y qué no: cuánto ganas de verdad después de las devoluciones, qué productos rinden, qué transportadoras te entregan y qué direcciones probablemente terminen en una devolución.
Y ahora lo que no es, porque importa igual. ProfitFactory no es asesoría contable, fiscal ni de inversión. No somos tus contadores ni tus asesores, no revisamos tu contabilidad, no preparamos tus declaraciones y nada de lo que veas en la aplicación es una recomendación profesional. Las decisiones de tu negocio las tomas tú, y si necesitas una opinión contable o fiscal, búscala con quien tenga la licencia para dártela.
Las cifras que ves son estimaciones, no estados financieros. Se calculan sobre los datos que tú conectas, y su exactitud depende de dos cosas que están de tu lado: que esos datos estén al día —que hayas sincronizado tus pedidos, que tu gasto publicitario esté cargado— y que estén bien emparejados, es decir, que un producto de tu catálogo corresponda de verdad con el producto que se vendió y con la campaña que lo anunció. Si el emparejamiento está mal, la cifra que salga estará mal, y no tendremos manera de saberlo.
Todos los importes se manejan en pesos mexicanos, y la aplicación no convierte entre monedas en ningún punto: lo que entra se guarda y se muestra tal cual.
Tu cuenta y tu plan
Te registras tú mismo y entras al momento: no hace falta que nosotros te demos de alta ni que esperes una invitación. Tienes que tener al menos 18 años y capacidad legal para contratar, porque esto es una herramienta para negocios y no está dirigida a menores. Eres responsable de la contraseña con la que entras.
Durante esta etapa el servicio es gratis y sin fecha de fin. No se te cobra nada y no hace falta que registres una tarjeta. Si eso cambiara, te avisaremos antes y con la antelación suficiente para que decidas.
Esto es lo que recibe quien se registre hoy: las condiciones con las que tú entraste son las que te dijimos al registrarte, y no cambian porque cambie esta página.
Para seguir usando el servicio contratas un plan. Un plan se define por dos cosas: qué incluye y cuántos pedidos puedes sincronizar al mes. Eso es lo que compras. El precio y esos dos límites serán los que te mostremos al momento de contratar; si más adelante cambiamos el precio de tu plan, te avisamos antes de que se te aplique.
La suscripción es recurrente: se renueva sola por periodos iguales y se te cobra en cada renovación, hasta que la canceles. El cobro lo procesa Stripe; tu tarjeta no pasa por nosotros ni la guardamos. Los precios se expresan en pesos mexicanos y no incluyen impuestos, salvo que se indique lo contrario.
Puedes cancelar cuando quieras, escribiéndonos a saas@profitfactory.mx desde la misma dirección con la que entras a ProfitFactory. Te pedimos que sea desde esa dirección porque es la única forma que tenemos de comprobar que quien cancela es el dueño de la cuenta. Cancelar detiene las renovaciones futuras: sigues usando el servicio hasta que termine el periodo que ya pagaste. Los periodos ya iniciados no se reembolsan, salvo lo que exija la ley o lo que llegue a conceder el procesador de pagos.
Y ahora lo que pasa cuando tu plan vence —por cancelación, por impago o porque simplemente no lo renovaste—, que es la parte que más gente da por perdida: tu cuenta pasa a solo lectura. Tus datos siguen ahí y los puedes consultar: tus pedidos, tu catálogo, tus costos y tus escenarios se quedan donde estaban, y puedes seguir entrando a consultar lo que tu plan incluía. Lo que se detiene es la sincronización: dejan de entrar pedidos nuevos desde Dropi y desde Shopify, y dejan de actualizarse las cifras que dependen de ellos. Se te acabó el plan, no perdiste tu información. Cuando vuelvas a contratar, la sincronización se reanuda sobre lo que ya tenías.
Si lo que quieres es cerrar la cuenta y que borremos todo, eso es otra cosa y tiene su propio procedimiento, sus plazos y su advertencia de que es irreversible: Eliminar mis datos.
Lo que te toca a ti
Usar ProfitFactory conforme a la ley y para lo que existe: analizar tu propio negocio. No para intentar entrar a datos que no son tuyos, ni para someterlo a cargas automatizadas que degraden el servicio, ni para revender el acceso.
Tu cuenta es tuya y no se comparte. Un acceso es para un negocio, y cada cuenta está aislada de las demás en la propia base de datos. Prestar tus credenciales a un tercero no solo va contra estos términos: pone la información de tus compradores en manos de alguien que no la contrató.
Y la garantía que de verdad importa, porque es la que nos permite tratar información que no es nuestra: nos garantizas que tienes derecho a traer a ProfitFactory los datos de tus pedidos, y que frente a las personas que te compraron el responsable eres tú. Tú les vendiste, tú tienes la relación con ellos y tú les respondes. Nosotros tratamos esa información por cuenta tuya y siguiendo tus instrucciones, no las nuestras.
Conviene decir de una vez de cuánta información estamos hablando, porque suele ser bastante menos de lo que la gente supone. De tus compradores ni el nombre, ni el apellido, ni el teléfono, ni el correo llegan a ProfitFactory: la extensión los descarta en tu propio navegador antes de subir nada, y nuestro servidor los vuelve a descartar por si acaso. De su teléfono y su correo llega solo una huella irreversible —un código calculado a partir del dato y del que no se puede volver atrás para recuperarlo—, y su dirección de entrega solo se guarda mientras el pedido está pendiente, que es cuando todavía sirve de algo corregirla. De haberla revisado quedan junto al pedido dos rastros permanentes, y por eso los decimos: la corrección, cuando la hubo, y otra huella irreversible de la dirección, que solo sirve para saber si el texto cambió; ninguno de los dos permite reconstruir dónde vive nadie. Aun así, toda esa información nace de tus ventas y sigue siendo tu responsabilidad. El detalle completo está en la política de privacidad.
Si alguno de tus compradores quiere saber qué información existe sobre él, corregirla o pedir que se borre, tiene que dirigirse a ti. Nosotros no tenemos relación con esa persona ni forma de comprobar que quien escribe es quien dice ser; si nos escribe, lo que haremos será remitirlo a ti.
Por último, los datos que capturas a mano —los costos de cada producto, tus costos fijos, las correcciones de direcciones, los escenarios de la calculadora— son tuyos y son tu responsabilidad. Si el costo de un producto está mal capturado, la ganancia que te enseñemos estará mal, y no es un fallo del servicio.
La extensión de Chrome, y Dropi
Los pedidos de Dropi entran a ProfitFactory por una extensión de Chrome que tú instalas. Es importante que entiendas cómo funciona, porque define de quién es el acceso: la extensión corre en tu navegador y trabaja con tu propia sesión de Dropi, la que tú ya tienes abierta cuando entras a Dropi como cualquier otro día. No guardamos tu contraseña de Dropi, no la conocemos y no entramos a Dropi por nuestra cuenta ni cuando tú no estás. Si cierras sesión en Dropi o desinstalas la extensión, la sincronización simplemente deja de ocurrir.
Eso significa también que eres tú quien tiene que cumplir las condiciones de uso de tu cuenta de Dropi. Nosotros te damos la herramienta; el acceso es tuyo.
Con Meta y con Shopify funciona distinto, y conviene no extender lo anterior a ellos. Ahí no hay extensión: tú autorizas la conexión una vez desde la aplicación, y a partir de entonces son nuestros servidores los que consultan esas cuentas de forma periódica, también cuando tú no estás — es lo que mantiene al día tu gasto publicitario y tus pedidos de Shopify sin que tengas que entrar a pedirlo. Puedes cortar ese acceso cuando quieras, revocándolo en el propio Meta o Shopify o desconectando la cuenta en ProfitFactory. Qué se consulta exactamente en cada caso está en la política de privacidad.
Y la declaración expresa, con todas sus letras: ProfitFactory no está afiliada a Dropi, ni a Meta, ni a Shopify. No somos socios suyos, no nos representan, no nos patrocinan y no tenemos ningún acuerdo con ellos que nos garantice el acceso. Sus nombres aparecen aquí únicamente para describir con qué se conecta el servicio.
La consecuencia es concreta y preferimos decirla antes de que ocurra: si cualquiera de los tres cambia su plataforma, sus condiciones o corta el acceso, la parte de ProfitFactory que dependa de ello puede dejar de funcionar, en todo o en parte, sin que esté en nuestra mano evitarlo. Haremos lo razonable por adaptarnos, pero no podemos garantizar un acceso que no es nuestro.
Datos agregados y anónimos
Podemos usar datos agregados y anónimos derivados del uso del servicio —por ejemplo, tasas de entrega y devolución por transportadora, por estado y por código postal— para elaborar comparativas que mejoren el servicio para todos. Agregado quiere decir que la cifra sale de sumar muchos casos y ya no corresponde a ninguno en particular; anónimo, que de esa cifra no se puede volver a una persona ni a un negocio concreto.
Es algo que solo se puede construir con muchos comerciantes, nunca con uno solo: si una transportadora entrega peor en cierto estado que en el resto, eso no lo puede ver nadie mirando únicamente sus propios pedidos. Por eso lo pedimos, y por eso escribimos aquí dónde se detiene.
Con tres límites que asumimos por contrato: ninguna cifra publicada saldrá de menos de cinco comerciantes, de modo que no se puedan deducir los números de nadie; nunca se incluirán datos que identifiquen a un comprador; y nunca venderemos ni cederemos estos datos a terceros.
Este permiso cubre la información recogida a partir de la fecha de vigencia de estos términos, que es la del 26 de octubre de 2026, y no lo anterior.
De quién es cada cosa
El software es nuestro. La aplicación, la extensión, el diseño, los textos, la marca ProfitFactory y la manera en que están hechos los cálculos son propiedad de EcomFactory LLC. Contratar el servicio te da derecho a usarlo mientras tu cuenta esté vigente, y nada más: no te transfiere la propiedad, ni el permiso de copiarlo, revenderlo, descompilarlo o construir un producto derivado a partir de él.
Tus datos son tuyos. Tus pedidos, tu catálogo, tus costos, tus escenarios y todo lo que traes o capturas siguen siendo tuyos. No adquirimos ninguna propiedad sobre ellos. Lo único que necesitamos es el permiso para tratarlos y así poder prestarte el servicio —alojarlos, procesarlos, calcular y enseñarte el resultado—, más lo que autoriza la sección de datos agregados, con sus límites.
Si nos mandas una sugerencia sobre el producto y la aplicamos, no te debemos nada por ella ni tú adquieres derechos sobre lo que construyamos: preferimos decirlo a que se dé por supuesto en cualquiera de los dos sentidos.
Disponibilidad, garantías y hasta dónde respondemos
El servicio se presta «tal cual», con lo que tiene en cada momento. No garantizamos que esté disponible de forma continua, ni que no tenga errores, ni que las cifras que calcula sean exactas o sirvan para un fin determinado. Habrá mantenimientos, habrá cortes de nuestros proveedores y habrá días en que un servicio del que dependemos no responda.
Sobre las cifras conviene ser explícitos, porque es de lo que vive esta herramienta: son estimaciones calculadas sobre lo que tú conectas y capturas. Las decisiones de negocio que tomes a partir de ellas son tuyas, y no respondemos por lo que dejes de ganar, por lo que pierdas, ni por los daños indirectos, incidentales o derivados que resulten de usar el servicio o de no poder usarlo.
Y el límite con una cifra, porque un límite sin cifra no es un límite: en cualquier caso, y hasta donde la ley lo permita, nuestra responsabilidad total frente a ti no excederá lo que nos hayas pagado por el servicio en los doce meses anteriores al hecho que la origine. Si nunca nos pagaste nada, ese límite es cero.
Nada de lo anterior pretende excluir la responsabilidad que la ley aplicable no permita excluir. Si alguna parte de esta sección resultara inválida, el resto sigue en pie.
Suspensión y terminación
Tú puedes irte cuando quieras: cancelas la suscripción como se explica arriba, o pides que borremos tu cuenta y tus datos por el procedimiento de Eliminar mis datos.
Nosotros podemos suspender o cerrar una cuenta en pocos supuestos, y son estos: que no se pague el plan contratado; que se incumpla lo que dice la sección de obligaciones —compartir la cuenta, usar el servicio para algo ilegal, tratar datos que no se tiene derecho a tratar—; que el uso ponga en riesgo el servicio o la información de otros clientes; o que una autoridad competente nos lo ordene.
Qué pasa entonces, según el caso. Si es por impago o por vencimiento, no cerramos nada: tu cuenta pasa a solo lectura, con tus datos donde estaban, tal como se explica arriba. Si es por un incumplimiento grave o por una orden de autoridad, podemos suspender el acceso; salvo que sea urgente o que la ley lo impida, te avisamos antes por correo y te decimos por qué, para que puedas corregirlo si tiene arreglo.
Si somos nosotros quienes cerramos la cuenta, por alguno de los supuestos del párrafo anterior, conservamos tu información 90 días y después la eliminamos. Durante ese plazo puedes pedirnos una copia de tus datos escribiéndonos desde la dirección de tu cuenta. Pasado ese plazo el borrado es irreversible: no queda copia de la que recuperar nada, ni para ti ni para nosotros.
Ese plazo de 90 días es solo para ese caso, y conviene decirlo para que no se confunda con lo demás: cancelar no borra nada —tu cuenta pasa a solo lectura con tus datos donde estaban—, y si eres tú quien pide el borrado, el plazo es otro, de un máximo de 30 días, y está en Eliminar mis datos.
Cerrar una cuenta no te devuelve lo pagado por periodos ya iniciados, y no borra lo que la ley nos obliga a conservar —los registros de facturación— ni las estadísticas agregadas que hubiéramos elaborado al amparo de la sección de datos agregados, que dejaron de identificar a nadie. Las dos excepciones están explicadas en Eliminar mis datos.
Ley aplicable y tribunales
Estos términos se rigen por las leyes del Estado de Texas, Estados Unidos, que es donde está constituida EcomFactory LLC. Cualquier controversia que surja de ellos se somete a los tribunales del condado de Hidalgo, Texas, y las dos partes renuncian a cualquier otro fuero que pudiera corresponderles.
Con un matiz que preferimos escribir a que se descubra discutiendo, porque no se lo quita ninguna cláusula: esto no afecta a los derechos que la ley mexicana de protección de datos —la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares, LFPDPPP— reconozca a las personas cuyos datos se traten. Esos derechos se aplican igual, se ponga lo que se ponga en un contrato, y nosotros los respetamos igual. Cuáles son y por dónde se ejercen está en la política de privacidad. Lo mismo vale para cualquier derecho que la ley de protección al consumidor te reconozca y que no se pueda renunciar por contrato.
Cambios a estos términos
Estos términos pueden cambiar: el servicio crece y las condiciones con él. Cuando el cambio sea de fondo —el precio de tu plan, lo que incluye, los límites de la sección de datos agregados, la ley aplicable— te lo avisaremos por correo a la dirección de tu cuenta, antes de que entre en vigor. Los ajustes menores de redacción se publican aquí sin aviso.
Si un cambio de fondo no te parece, tu salida es cancelar antes de que empiece a aplicarse: seguir usando el servicio después de esa fecha significa que lo aceptas.
La fecha del principio de esta página dice desde cuándo está vigente la versión que estás leyendo, que es la del 26 de octubre de 2026. Si vuelves y esa fecha cambió, es que hubo una revisión.